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Etiqueta energética qué cambia 

Más simple e intuitiva que la anterior, facilita la comprensión de las prestaciones y el consumo. Es una herramienta crucial que ayuda a los consumidores a entender y comparar mejor la eficiencia de los electrodomésticos, permitiéndoles tomar decisiones más conscientes, sostenibles y económicas.

La etiqueta energética se introdujo en España en 1998 y durante más de dos décadas ha desempeñado de manera magistral la función de informar a los consumidores sobre las características técnicas y el consumo energético de los electrodomésticos. Gracias a esta etiqueta, los consumidores han podido tomar decisiones más informadas y conscientes a la hora de adquirir nuevos aparatos para sus hogares, contribuyendo así a una mayor eficiencia energética y a un menor impacto ambiental. Sin embargo, el rápido desarrollo tecnológico de los últimos años ha requerido una revisión y actualización de la información proporcionada. Los avances en la eficiencia y la innovación en el diseño de los electrodomésticos han cambiado significativamente, lo que ha hecho necesario un cambio de perspectiva en la forma en que se presenta esta información al público. Por esta razón, a partir del 1 de marzo de 2021, la etiqueta energética original ha sido sustituida por una nueva versión para una variedad de electrodomésticos de uso común, incluyendo lavadoras, secadoras, lavavajillas y frigoríficos. Esta nueva etiqueta está diseñada para ofrecer una comprensión más clara y precisa de la eficiencia energética, ayudando a los consumidores a elegir productos que no solo satisfagan sus necesidades, sino que también sean sostenibles y económicos a largo plazo.

La etiqueta energética proporciona información sobre el electrodoméstico correspondiente. Todas las etiquetas deben incluir al menos los siguientes datos:

  • Fabricante
  • Modelo y marca
  • Categoría de eficiencia energética (A, B, C, D, E, F, G)
  • Código QR vinculado a la base de datos de la Unión Europea
  • Pictogramas con detalles sobre el electrodoméstico

Dependiendo del tipo de electrodoméstico, la etiqueta energética también puede incluir datos adicionales específicos, como ahorro, consumo de energía en modo encendido en kWh, nivel de ruido expresado en decibelios… Siempre teniendo en cuenta de que tipo de electrodomésticos  sea.

Anteriormente, la eficiencia energética se clasificaba con las letras A+++, A++, A+, A, B, C y D. La nueva normativa elimina las categorías A+++, A++ y A, y establece una escala de siete letras: A, B, C, D, E, F y G, donde A indica la mayor eficiencia y G la menor.

Este cambio busca evitar la confusión entre las categorías A+++, A++ y A+, que podían parecer igualmente eficientes. Ahora, la letra A se reserva para los electrodomésticos más eficientes, aunque actualmente los aparatos solo pueden alcanzar hasta la categoría B. La categoría A se reserva para futuras mejoras en eficiencia energética.

Etiqueta energética vs certificado energético

Es crucial no confundir la etiqueta energética con el certificado energético. Como hemos detallado en este artículo, la etiqueta energética se refiere específicamente a los aparatos eléctricos e indica su grado de eficiencia energética.

Por otro lado, el certificado energético es un documento que evalúa el inmueble en su totalidad, proporcionando información sobre su eficiencia energética y las emisiones de CO2 de la vivienda/negocio